domingo, 17 de julio de 2011

Fachada Principal de la Catedral de Toledo

Lux Greco
¡Muy buenas de nuevo!
Aprovechando estos días por mi tierra, pude disfrutar el pasado sábado de un precioso espectáculo de luz y sonido. El nombre de este espectáculo es Lux Greco y consiste en una serie de proyecciones sobre monumentos emblemáticos de la ciudad.
Unos días antes nos fuimos a dar una vuelta por los alrededores de la Catedral para ver los preparativos y me entretuve sacando fotos en detalle de la fachada principal. Esta entrada la dedico a dicha fachada, siguiendo las descripciones del ínclito alcalde toledano decimonónico D. Sixto Ramón Parro.

Paseando por los alrededores de la Catedral unso días antes del espectáculo. Nada que ver la soledad de esa noche con el barullo del fin de semana...
La calle del cardenal Cisneros, aún con los toldos del Corpus.


La fachada occidental de la Catedral en plena "hora azul", con las pruebas de luz para Lux Greco.


Dice así Sixto Ramón Parro, ínclito historiador toledano,al hablar sobre la portada principal en el año 1857:
Comenzóse á construir esta portada en el año de 1418 bajo la direccion del maestro mayor de obras y aparejador de las canteras de Oligüelas (como le nombran algunos documentos de aquel tiempo), Albar Gomez, ó Gonzalez que tambien le apellidan algunas veces: debió concluirse hácia mediados de aquel siglo; pero hallándose varios trozos de ella muy deteriorados por los años de 1787, se reconoció la necesidad de restaurarlos, y se encomendó tan delicada operacion á un arquitecto natural de esta ciudad llamado D. Eugenio Durango, quien la ejecutó, sustituyendo á la primitiva ornamentacion gótica que se trataba de renovar, unos cuerpos de arquitectura grecoromana, que no obstante ser buenos y de mérito en su clase y género, forman allí un contraste muy desagradable y de malísimo efecto para los artistas y personas entendidas, que no pueden menos de lamentar tan notable despropósito.
Esa galería greco-romana que desentona un poco del conjunto de la portada se puede ver claramente recorriendo de extremo a extremo la fachada por encima del tímpano de la puerta central.


Podemos considerarla dividida verticalmente en tres porciones, y cada una de estas compuesta de tres cuerpos de arquitectura horizontalmente separados. El centro de la portada, que es la porcion mayor y mas principal de ella, corresponde á la nave central del templo y comprende la gran puerta que se llama del Perdon, porque hay de antiguo concedidas muchas indulgencias á los que con las disposiciones necesarias entran ó salen por la misma en la iglesia.


Las dos de sus costados, que corresponden á las naves segundas ó mas inmediatas á la central, (...) se dividen tambien horizontalmente en tres cuerpos simétricos en ambas para que guarden la debida igualdad con la de en medio y formen las tres un todo uniforme y grandioso. (...) En el fondo de cada uno de ellos se abre una puerta que dá paso á la iglesia, como hemos dicho de la del Perdon . (...)
Llámanse, la de la derecha segun se mira, del Juicio (porque en el medio punto que hay por cima de ella representa un bajo relieve muy antiguo el Juicio Final, de una manera bastante caprichosa), y de los Escribanos (porque al frente de ella tuvo siglos atrás el Colegio de Escribanos de número de Toledo una casa de su propiedad para celebrar en ella sus juntas ó cabildos, y porque al recibirse de tales escribanos en el colegio acostumbran de antiguo á venir al altar mayor de la Catedral á prestar el juramento de estatuto, y entran y salen por dicna puerta para cumplir con esta ceremonia);
la de la izquierda es conocida por la del Infierno (sin que sepamos el por qué, pues el bajo relieve de su medio punto solo tigura unos estrellones con caras y cabecitas en el centro de cada uno), se ha llamado tambien de las Palmas (porque por ella solía entrar la procesion del Domingo de Ramos, que salia por la puerta Llana), y se la entiende mas comunmente por la de la Torre (porque está arrimada á la torre principal). Ambas, así como la del Perdon , se encuentran de ordinario cerradas.


De la descripción de la puerta central, la del Pedrón, nos sigue diciendo así el citado autor:
Su primer cuerpo consta de un magnífico arco apuntado, lleno de preciosos adornos góticos en sus costados y bóveda, todo de piedra blanca: comienza su ornamentacion en ambos muros laterales desde el suelo, siendo sobrepuesta toda ella, y consiste en unas líneas de arquitos entrelargos con sus junquillos y columnas de mármol adheridas á la fábrica en la mitad de su diámetro, sobre los cuales corre un friso de relieves caprichosos (como los que hay en los arcos), y encima se forma otra serie de estos, que sirven como de hornacinas á las estátuas de los Apóstoles, del tamaño natural, ostentándose la del Salvador en medio, colocada en el pilar que divide las dos hojas de la referida puerta del Perdon, que por este poste hace á dos huecos ó entradas. Las jambas é imposta de ella, están labradas con relieves de castillos y leones alternando , y el centro del arco sobre la misma puerta, está ocupado por un medio relieve de mérito bastante regular, que representa el asunto tan repetido por todas partes (como el blason mas glorioso de esta Santa Iglesia) de la Descension de la Virgen asistida de ángeles para poner la casulla á San Ildefonso. La bóveda de este grande arco, que tendrá por lo menos 12 pies de fondo, se contempla llena de ángeles, Profetas y Patriarcas, formándosela clave con cabecitasde los primeros, todo perfectamente ejecutado, cuyas figuras constituyen las archivoltas con que el arco se vá abriendo, v tiene cada una su correspondiente repisa y doseIete de infinita variedad. Sobre este arco se nota un frontispicio triangular que no se puede avenir con el género á que pertenece lo que acabamos de reseñar, y en el centro de este remate del primer cuerpo se vé en un óvalo de piedra, el jarron con azucenas, símbolo de la pureza de María Santísima á quien el temploestá dedicado.



Detalles de algunos de los aspectos descritos:

El Apostolado.



El Salvador del Perteluz.


El relieve de la imposición de la Casulla a San Ildefonso.



Sobre este primer cuerpo se levanta el siguiente que continúa describiendo así Sixto Ramón Parro:
De aquí arranca el segundo cuerpo que principia por una série de arcos y junquillos resaltados que sostienen el friso y la cornisa, todo de piedra berroqueña muy fina y bien labrada; sobre esta cornisa se contempla una Cena, en que de mas de medio cuerpo y tamaño mayor que el natural se ven los doce Apóstoles sentados a la mesa con el Salvador, correspondiendo á cada uno su nicho ú hornacina: estas esculturas son evidentemente del tiempo de la restauracion hecha por Durango á fines del siglo pasado, y es por consiguiente regular que las ejecutase el ya citado D. Mariano Salvatierra que era por entonces escultor de esta iglesia. Por remate de este segundo cuerpo hay una línea de crestones piramidales, que no ofrece cosa notable en su ejecucion, y detrás de ellos se levanta el cuerpo tercero que consta de dos grandes arcos de dicha piedra berroqueña divididos por un pilar ó - columna que concluye en un plinto bastante gracioso donde asienta una estatua colosal que representa la Religion con una gran cruz de bronce en la mano izquierda y una palma de la misma materia en la derecha: estos arcos sirven para dar paso á la luz que viene á iluminar el magnífico roseton,de que luego haremos mencion al hablar del interior de esta portada, y se corona toda la obra con un antepecho calado y flanqueado en sus ángulos por pirámides con adornos de crestería y por jarrones con flameros, todo de piedra fina, el cual corre por la altura de la fachada en toda su estension, dejándose ver á su espalda un gran fronton ó ático que remata en su mayor elevacion el muro de la nave de en medio, ostentando en su centro un escudo jigantesco de las armas de España, y manteniendo en su cúspide y en ambos estrenios tres pirámides lisas de granito coronadas por otros tantos globos de bronce.



Está separada esta portada central de las otras que con ella constituyen el todo de la fachada, por dos grandes y fuertísimos pilarones cuadrangulares, que parecen dos torres, de sillería perfectamente labrada, decorados en toda su elevacion con arcos, junquillos y estátuas de piedra blanca, tamaño natural, y en número de diez cada pilar, las cuales se hallan colocadas sobre repisas en sus correspondientes nichos, representando varios Santos, Patriarcas, Profetas, Reyes y Arzobispos, y acaban con el antepecho que ya hemos dicho ser el coronamiento general de toda la portada.
Respecto a las dos puertas laterales ya citadas nos dice el autor lo siguiente:
Las dos de sus costados (...) guardan el mismo orden que la que acabamos de describir, pues se dividen tambien horizontalmente en tres cuerpos simétricos en ambas para que guarden la debida igualdad con la de en medio y formenlas tres un todo uniforme y grandioso. Una y otra tienen por primer cuerpo un arco apuntado, del género y ornamentacion que el descrito para la del centro, si bien algo mas pequeños, pero teniendo tambien los ornatos sobrepuestos de arquitos entrelargos y junquillos, con sus columnas de mármol embutidas, y formando las archivoltas de su bóveda angelitos, Santos y cabezas, con sus repisas y guardapolvos; únicamente les falta á estos arcos laterales la coleccion de estatuas que debieron tener sobre el friso de sus muros, correspondientes al apostolado que hemos visto en el de en medio.

En el fondo de cada uno de ellos se abre una puerta que dá paso á la iglesia, como hemos dicho de la del Perdon, solo que estas no están divididas por pilares como lo está aquella, pues son mas pequeñas.

Rodean estas dos puertas otras fajas de castillos y leones alternando, como dijimos de la del centro, y cierran los arcos unos crestones del género gótico, con los cuales termina el primer cuerpo, en vez del fronton triangular que vimos en la portada de en medio. Sobre este remate se levanta el segundo que consta de una línea de arquitos con junquillos resaltados, y por encima de ellos se abren en cada fachada cinco arcos de fábrica moderna y de buen gusto, conteniendo otras tantas estátuas de Santos, del tamaño natural y muy regularmente ejecutadas en piedra blanca. El tercer cuerpo pertenece. como ya indicamos, al gusto greco-romano, y consiste en unas galerías que en ambos lados se construyeron, cada una de cinco arcos divididos por columnas de orden jónico, con sus antepechos calados á la manera gótica, y su cubierta de emplomado, sobre la cual vuelve á presentarse un trozo del género de lo del segundo cuerpo con sus arcos y junquillos resaltados, coronándole, como el resto de la fachada en general, la barandilla de piedra calada que recorre todo el frontis desde la torre hasta la cúpula de la capilla muzárabe.


Del atrio que hay delante de las puertas nos dice el mismo autor lo siguiente:
Al frente de esta magnífica portada (...) hay una lonja ó atrio muy espacioso, en el que (convenientemente alfombrado y decorado con ricas colgaduras y preciosos estrados) hace el Cabildo la recepcion solemne de Reyes, Príncipes y Prelados, la vez primera que vienen á Toledo. Está cerrada esta lonja por una hermosa verja de hierro, asentada sobre un bien labrado zócalo de sillería, y sostenida por pilares de lo mismo, almohadillados y coronados por jarrones de piedra blanca que rematan en frutas y flameros; y á los dos estremos de esta verja (que siempre tendrá 100 pies de longitud), se contemplan las estátuas de San Eugenio y San Ildefonso en trage de Pontifical y de tamaño natural, esculpidas en piedra blanca por José Sanchez en 1637, las cuales están colocadas en dos hornacinas de berroqueña muy bien ejecutadas por Domingo Diaz y Cristóbal de Herencia.


De la magnífica torre de la Catedral nos ofrece también este autor una precisa descripción:
Es todo él [el cuerpo de la torre] de piedra berroqueña (á escepcion del chapitel ó último cuerpo cuya armadura interior es de gruesas maderas y de plomo y pizarra fina su cubierta esterior); la altura es de 326 pies inclusa la cruz en que remata, y su ancho de 40 pies, teniendolo el grueso de sus murallas, y otros tantos el hueco de unos á otros (...).
Consta de tres cuerpos: el primero tiene 171 pies de elevacion: es cuadrado, con dos resaltos en cada frente que suben por toda su longitud hasta la plataforma en que remata: en su hueco hay primeramente la capilla ya mencionada [entonces capilla d eSan Juan; hoy en día, la sala del Tesoro del museo catedralicio]; sobre esta se encuentra otra bóveda, que habita el campanero ó alcaide de la torre; encima de ella existe aun otra que llaman la Cámara fuerte y ha servido de prision á algunos eclesiásticos en épocas antiguas; y todavía hay otra cuarta bóveda en que están la campana grande y las cuerdas y tiros para tocarlas otras. Para subir á esta última seccion, en que se hallan las nueve principales campanas, hay ciento noventa y tres escalones que con cuarenta y uno mas que median hasta la plataforma en que remata el primer cuerpo hacen doscientos treinta y cuatro en todos, distribuidos en esta forma; desde la calle hasta la habitacion del alcaide ó campanero, ciento nueve; desde esta al piso de las campanas, ochenta y cuatro, y los cuarenta y uno de aquí á la plataforma, parte de los cuales están abiertos en el grueso mismo del muro de Mediodía.

Por el esterior: se divide este primer cuerpo en cinco secciones ó compartimientos que se van sobreponiendo hasta terminaren un calado antepecho de piedra. El Compartimiento primero es liso, sin mas que los botareles que en cada frente suben de abajo arriba, y una ventana gótica en el frontis Occidental, que es la que dá luz á la capilla de San Juan ó de los Canónigos: la segunda seccion presenta ya un cuerpo sobrepuesto de marcos entrelargos que resaltan bastante, y termina en una ancha faja de piedra negra adornada de multitud de columnitas blancas de mármol, y alternando en todos sus frentes un adornó de la propia materia (que forma cruces de óvalos sueltos), con escudos de armas de los Arzobispos Tenorio, Rojas y Contreras: la seccion tercera tiene igual ornato resaltado, pero es de arcos algo agudos, enriquecidos con junquillos y molduras talladas en una especie de cordon que rodea este compartimiento como á los tres cuartos de su altura, quedando por encima de este adorno las ojivas de los arquitos, en cada una delas cuales, hay colocado un gran azulejo que las dan mucha y muy agradable visualidad: la cuarta ofrece otra serie de arcos, pero mas achatados en sus claves, y dentro de cada uno en su mayor altura presenta un camafeo ó cabeza humana de mármol, en diversas y muy graciosas actitudes; y por útlimo, en el quinto compartimiento, además de continuar jugando el adorno de junquillós resaltados como abajo, se abren en cada frente dos grandes ventanas en arcos de medio punto cou sus buenas rejas de hierro muy fuertes y pintadas de verde, en los que están colocadas las campanas; y entre ambos arcos hay en cada frente una estatua colosal de mármol sobre su repisa, que representan Santos toledanos: por encima do ellas y de las ventanas remata esta última seccion con otra faja de la misma piedra berroqueña, adornada con Junquillos y recuadros, en varios de los cuales hay escudos de armas de D. Juan Cerezuela, en cuyo tiempo se concluyó la torre, coronando todo este cuerpo, segun ya hemos dicho, un hermoso antepecho de piedra graciosamente calado.


Así describe el segundo cuerpo de la torre:
El segundo cuerpo es octógono; tiene 70 pies de elevacion y 30 de diámetro, y consta de ocho fuertísimos pilares, entre los cuales se forma igual número de arcos apuntados, que otros pilarcillos ligeros parten verticalmente en dos mitades, los cuales descansan sobre otros arcos redondos, produciendo un efecto muy gracioso á la vista, y estas ocho caras caladas y enriquecidas con otros adornos tallados en la piedra, se enlazan en círculo y forman el octógono. En los salientes de los ángulos por la parte esterior presenta unas palmas ó cipreses coronados de bella crestería, que en union de las otras pirámides (crestadas tambien) que se levantan de sobre las esquinas del primer cuerpo, y de otras elegantes torrecillas que hay circundando esta elegante fábrica, le dan una visualidad sumamente agradable y una esbeltez aérea que no parecería compatible con la solidez y fortaleza del edificio. Remata este cuerpo con otro antepecho de piedra, asimismo calado muy graciosamente, y en cada una de sus ocho esquinas sobresale una pirámide con su ornato de gótica crestería: en la ochava mas central del frente Sur de este antepecho está fija por medio de gruesas barras de hierro que penetran al interior de la fábrica , una armadura del mismo metal, sobre la que juega una pequeña campana (ó como aquí llaman «esquilon») de que haremos luego mérito; en el centro del octógono hay otras dos -muy grandes, una sobre otra, y encima de ambas la matraca ó carraca con que tocan á los oficios divinos el Jueves y Viernes Santo cuando callan las campanas. Arrimada á uno de los machones ó pilares del lado de Oriente, hay por la parte interior una escalera do madera y hierro, labrada en espiral y dentro de una armadura de dicho metal que apenas tendrá 3 pies de diámetro, de modo que parece un púlpito de 75 pies de alto, en cuyo hueco va caracoleando la escalera, siendo de madera únicamente los peldaños, de los cuales tiene setenta y dos para subir al tercer cuerpo de la torre.



Y por útlimo nos describe el tercer cuerpo y el remate de la torre:
Este guarda la misma planta octógona que el anterior, pero va disminuyendo su diámetro insensiblemente hasta terminar en punía, y de aquí procede el nombre de alcuzon que vulgarmente se le dá, porque en efecto tiene la figura de una alcuza aunque ochavada. Su altura es de 60 pies y su diámetro por bajo tendrá como unos 20. Yá digimos antes que su armadura es de madera, pero está sólidamente construida con vigas de mucho grueso, y que la cubierta es un empizarrado con plomó en los ángulos y en el anden que se forma entre el chapitel y el antepecho de piedra que corona el segundo cuerpo. Interiormente se encuentra dividido este tercero en tres pisos ó secciones, cada una de las cuales tiene su tablado y su ventana abuhardillada, y estos tres compartimientos se señalan por fuera con otros tantos círculos ó coronas que ciñen en derredor el alcuzon á sus respectivas alturas; y como están llenas de rayos muy airosos, dan muy agradable visualidad al chapitel, y se aprovechan tambien en noches de iluminacion para poner en cada rayo un farol de colores, que allá en tan imponente altura hacen un efecto sorprendente y muy vistoso. A cada uno de los tres pisos ó tablados se sube tambien interiormente por medio de escaleras de madera, que tienen la primera quince peldaños y diez cada una de las otras dos, cuyo total de treinta y cinco unido á los escalones anotados en los cuerpos anteriores hacen trescientos cuarenta y uno desde la calle hasta la tercera corona ó circulo de rayos del chapitel.


Cuatro enormes globos de cobre, que menguan su notable diámetro en proporción que suben, cierran airosamente el coronamiento de esta lindísima torre, y sobre ellos sale todavía el espigon de hierro en que están ensartados, conteniendo una gran veleta que ostenta el escudo de armas del Cardenal Jimenez de Cisneros calado en su plancha de hierro, y rematando en una cruz del propio metal de unos 12 pies de alta y de desmesurado grueso, en cuya punta superior encierra un vaso con varias reliquias.


Al mirar al lado contrario de la torre de la catedral nos encontramos con la una pequeña capilla cerrada por una cúpula de piedra, que Ramón Parro nos describe del siguiente modo:
Desde luego se advierte á la vista del primer cuerpo (que es de piedra berroqueña) que se construyo en sus principios para continuar sobre él otra torre igual á la del lado opuesto, pues guarda la misma forma en todo y por todo: hubo de suspenderse luego esta obra por motivos que ignoramos ó tal vez se varió de pensamiento, de modo que solo quedó ese primer cuerpo de sillería, en cuyo hueco estuvo la citada capilla de Corpus Christi con la Sala capitular, de la misma manera que en el de la otra torre había la de Dómine quo vadis que es ahora de San Juan Bautista: pero llegado el caso de destinar este sitio para capilla muzárabe, hubo necesidad de alzar esta fábrica dándola mas amplitud y hermosura; tal fué el encargo hecho por el Señor Cisneros á Enrique de Egas, quien comenzó por arreglar el interior del primer cuerpo, ya de antiguo construido, y en el cual estuvo la capilla y Sala capitular tantas veces citadas, valiéndose de los alarifes Mohamá y Farax, que ya están mencionados, para que cuanto antes pudiesen los capellanes establecer aquí su coro diario, y luego mas despacio se ocupó de levantar ese segundo cuerpo redondo de piedra blanca, que ejecutaron los ya nombrados Arteaga y Vargas. En 1511 labró Alonso de Yepes, maestro cantero, esos antepechos de berroqueña que coronan el primer cuerpo y rodean el segundo que se alza por dentro de ellos, y que desde entonces ó poco antes se venía construyendo para concluirle, como hemos visto, en 1519. Su planta es octógona; en cada ochava presenta una graciosa ventana gótica , divididas todas ellas por junquillos que forman dos arcos apuntados en cada frente, y sobre estos se colocaron los escudos de armas del fundador. Es sumamente airoso todo este cuerpo, y remata con un antepecho calado de mucho gusto, siendo diferente el dibujo en cada ochava y sobresaliendo en las divisiones de estas unas pirámides crestadas al estilo gótico. En tal estado dejó Egas la fábrica y así se estuvo mas de un siglo, hasta que por los años de 1626 á 1631 levantó el arquitecto Jorge Manuel Theutocópoli (hijo de Dominico Greco) la cúpula en que ahora acaba este edificio, contra la opinion de otros sus compañeros de profesion: hizo sobre el segundo cuerpo gótico, ya descrito, otro tercero dorico, de berroqueña, en cuyos ocho intercolumnios se ven otras tantas ventanas que habian de dar luz al interior, y por encima de él cerró la media naranja que concluye con una linterna abierta muy airosa, y su correspondiente cruz de bronce de colosales dimensiones, ostentando en la cúpula y cornisa del tercer cuerpo varios escudos de armas tallados en piedra por Jaques del Rey, que pertenecen al Cardenal Infante D. Fernando hijo de Felipe III, Arzobispo de esta ciudad, al Cardenal Zapata, Gobernador del arzobispado por S. A. y al Canónigo Obrero D. Horacio Doria, que lo eran respectivamente cuando esta obra se acabó.


Y con esto terminamos este pequeño recorrido por la fachada principal de la Catedral Toledana, que iré ampliando con el tiempo con más fotos que tenga por ahí.

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