viernes, 30 de enero de 2009

Ascensión al Burdindogi (1249 m.) - Ruta Circular

Fecha:
Cimas:
Punto de Partida:
Tipo de ruta:
Desnivel aproximado acumulado:
Tiempo aproximado sin paradas:
Otras observaciones:

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El viernes 30 de enero ya hacía quince días de la última salida y era necesario desenmohecer las piernas (y el material de montaña...) así que organizamos una rutica no muy lejana. Yo acababa a la una del medio día la clase de orquestación (bastante tarde para salir) así que hube de rechazar la idea original que teníamos de ir al Larrogain. Tras pensar otras opciones muy cercanas (como Ortxikasko o Aliseto) al final opté por una ruta para conocer las montañas que rodean el pueblo de Egozkue, un pequeño pueblo de montaña al que tengo una especial afición. Estas montañas forman parte de un cordal montañoso que separa los valles del río Elzarrain (que se une algo más al sur al río Ulzama) y del río Arga, que es el que pasa por Pamplona. No sé si tiene algún nombre concreto, pero yo lo suelo llamar Macizo de Belate, por el cercano puerto de este nombre. Su cima principal es el Saioa, con 1418 m. de altura. Las cumbres que visitamos hoy son las que forman la parte sur de este macizo.



Éste es el mapa de la zona:

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Salimos algo más tarde aún de lo previsto y en media hora desde Pamplona llegamos al Alto o Puerto de Egozkue (895 m.), también llamado Collado de Igoli, donde dejamos el coche para iniciar nuestra ruta, que nos llevaría a tres cimas: Berdegui o Tanporrene (1017 m.), Azimendi (1008 m.) y Burdindogi (1249 m.). Como siempre, las alturas varían un poco de unos mapas a otros. Tampoco le doy mucha importancia, sólo las pongo normalmente por hacernos un poco a la idea de por dónde vamos y de los desniveles.




En una pequeña explanada de tierra que hay en el puerto dejamos el coche y empezamos a subir en dirección norte, junto a unas palomeras. A nuestra izquierda tenemos una alambrada, que nos va a servir de referencia para gran parte del camino.

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Empezamos a subir por una senda que va más o menos paralela a la alambrada y que en seguida adquiere fuerte pendiente. Pasamos un desvío a la derecha al que hacemos caso omiso y seguimos por nuestro camino.

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En pocos minutos nuestro camino vira a la derecha y continúa ascendiendo para llegar en pocos minutos a la loma cimera, pero como nosotros queremos llegar también a la primera cumbre (Berdegi) y si seguimos el camino luego tendríamos que ir para atrás para alcanzarla, lo abandonamos en este giro y continuamos subiendo junto a la alambrada por un terreno muy empinado y cubierto de hierba mojada... Son unos metros de ascensión muy cansada pero al final podemos gozar de estas maravillosas vistas desde la cima del Berdegi o Tanporrene (1017 m.), ya que está bastante despejada. El Embalse de Eugi y los pirineos nevados atraen toda nuestra atención. Hemos tardado 15 minutos en llegar aquí.

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El Ori destaca sobre el resto de cumbres pirenaicas.

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Eugi, a la orilla del embalse y a la sombra del Arzábal (1204 m.).

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Al sur tenemos la redonda mole del Baratxueta (1148 m.), el otro guardián del Puerto de Egozkue, y que se ve imponente durante la subida del pueblo al puerto junto con su compañero menor Oiarzabal (1099 m.).

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Ahora debemos buscar un punto para cruzar la alambrada, que vira a la derecha, pues seguir nuestro camino a la derecha de la misma es muy engorroso por la inclinación del terreno, mientras que al otro lado discurre una senda por terreno casi llano y por un precioso bosque de hayas. Cruzamos pues y seguimos nuestro camino hacia la derecha, siempre paralelos a la alambrada.

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De este modo recorremos una loma casi plana que nos lleva hasta la segunda cumbre del día, aunque casi no se puede llamar cumbre porque no es más que el extremo de la loma que venimos siguiendo, que es un poco más elevado. Pasamos junto al portillo en que desemboca el camino que hemos abandonado a la subida, señalado con un hito y unas marcas de plástico para tener el referencia del punto si queremos volver por aquí, pues si no fácilmente pasaríamos de largo.
Poco a poco las vistas mejoran (cuando nos dejan las hayas) y aparece también el pueblico de Iragi, por donde volveremos al final del día.

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A 20 minutos de Berdegi llegamos a Azimendi (1008 m.). No hay ningún indicativo de cumbre y está poblada de hayas que cierran bastante las vistas.

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En este punto, y siguiendo la alambrada, empezamos una empinada bajada entre las hayas hasta un pequeño collado (954 m.). Aquí nuestro camino continúa subiendo y bajando ligeramente en dirección norte, siempre con la alambrada a nuestra derecha. Algunos árboles están marcados con pintura roja medio borrada. El paraje tienen un encanto especial con nieve y con el sol filtrándose entre las ramas desnudas de las hayas.

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A veces el camino se encajona entre dos terraplenes de este modo, lo que hará que más adelante se convierta en un auténtico torrente.

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Cada vez tenemos más nieve y ésta no nos abandonará ya hasta el final del recorrido, bajando a Iragi.

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Al cabo de quince minutos (unos 50 minutos desde el coche, contando con las paradas para hacer fotos) llegamos a un collado en que una nueva alambrada llega a donde estamos por nuestra izquierda y se une a la que veníamos siguiendo a la derecha. Aquí cruzamos la escalerilla que hay donde se juntan y tenemos dos opciones:
  • A la izquierda empiezan a levantarse las faldas del Urdanaz (1126 m.), que podemos seguir hasta llegar a la cima, a unos 15 o 20 minutos (en teoría) de donde estamos y continuar por la cresta y bajar al otro lado.
  • A la derecha continúa nuestro camino, que bordea todo el Urdanaz por su cara este hasta salir al collado de Azegi (1043 m.), donde se unen ambos recorridos.
Nuestra idea era ir por arriba, pero como los cálculos de tiempo se están desbaratando porque vamos muy lentos a causa de la cantidad de nieve que encontramos, optamos por la opción más rápida, la de rodear la montaña sin subirla por su lado derecho.

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En el collado, a nuestra izquierda, hay una pequeña balsa medio congelada. Es un rincón de cuento y muy solitario.

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Continuamos nuestro recorrido avanzando por un precioso camino entre hayas que bordea al Urdanaz por la derecha. A veces el camino es un auténtico torrente, como ya he dicho antes, pues hay agua por todos lados debido al deshielo de las últimas nevadas.

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A nuestra derecha se empinan las laderas que bajan a la Regata de Zugarraundika, que desciende hasta Eugi pasando por Iragi.

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A nuestra izquierda están las faldas del Urdanaz.

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Poco antes del Collado de Azegi llegamos a otra pequeña balsa. Hay más de un palmo de nieve por lo que optamos por ponernos ya las polainas.

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A nuestra derecha tenemos ya a la vista el Burdindogi (a la izquierda) y el Goitean (a la derecha).

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Nuestro camino es un pequeño arroyuelo...

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... por lo que optamos por ir por un lade del mismo.

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Las ramas de las hayas contra el azul limpio del cielo son la cúpula ideal para este palacio de árboles.

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Por fin, tras tres cuartos de hora (con paradas y "polainación" incluida) desde que dejamos el desvío para subir al Urdanaz, llegamos al Collado de Azegi [Artzeki o Karaton] (1043 m.), donde nos juntamos con la pista que viene de Arizu. Si hubiéramos tenido más tiempo, habríamos seguido por ella para subir primero al Egide (1246 m.), que tiene mejores vistas, pero ya es muy tarde y el tiempo apremia así que vamos directamente hacia el Burdindogi.

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En el collado tenemos un camino que sale a nuestra derecha, marcado con un curioso hito sobre un poste. Seguimos ese camino, que lleva una alambrada a la izquierda durante un rato, y empezamos a subir. Al principio hay bastante pendiente y se nos hace cansado avanzar por la nieve y porque el camino es, a tramos, un torrente.

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De todos modos, las bonitas vistas que en seguida empezamos a tener compensan el esfuerzo.

Nuestras familiares Peña Izaga y la Higa de Monreal.

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Una panorámica desde la Higa hasta la Sierra del Perdón.

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Seguimos ascendiendo con esfuerzo... ¡y hambre!, que ya son las 16,15 h. y nosotros sin comer...

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Justo antes de llegar a una brusca curva a la izquierda vemos un camino que sale a nuestra derecha bajando hacia el fondo del valle de Zugarraundika, que vierte sus aguas directamente en el Embalse de Eugi. Por ese camino volveremos después. Ahora seguimos adelante y tomamos la curva a la izquierda. Poco a poco la pendiente se suaviza y, de improviso, llegamos ante la Ermita del Santo Cristo.

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Fernando Pérez Ollo, en el libro "Ermitas de Navarra", dice:
"...centro de devoción antiguo: en 1326 el merino de Sangüesa mandó ocho hombres a pie y ocho a caballo para facilitar el romeraje a Burdindogui. La cadena de ermitaños llega hasta tiempos recientes. Igual de Soria, en 1796, mandó reparar el techo. Cerca hay una fuente cuyas aguas son muy eficaces contra la sarna".

Cerca de la ermita un pequeño hito con una placa, (aunque nosotros no lo vimos) nos recuerda a Mikel Buzunariz, fallecido en los Picos de Europa en 1972.
Hemos tardado poco más de media hora desde el Collado de Azegi.

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Aquí hacemos un pequeño descanso para hacernos los bocadillos al resguardo en el refugio anejo a la ermita. Está bastante sucio por dentro, todo hay que decirlo, pero bueno, al menos estamos al resguardo.

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Tras una frugal comida seguimos hasta la cumbre, a cinco minutos escasos de la ermita y sin apenas pendiente. El paraje es precioso, pero no así las vistas... Las hayas nos cierran la panorámica hacia el Adi y otras montañas de Quinto Real.

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En la cumbre está este buzón de acero inoxibable, que recuerda a Juanjo Navarro "Kiliki", fallecido en el Everest en 1985.

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Aquí estamos los dos, en la cima de Burdindogi (1249 m.). Lo normal es tardar hora y media desde el puerto de Egozkue, incluso subiendo el Urdanaz. Nosotros, entre paradas y nieves hemos tardado una hora más... pero aquí estamos.

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Esto es lo único que las hayas nos dejan ver entre sus ramas...

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No mucho, ¿eh?

Posteriormente me he enterado de que existe no muy lejos un "balconcillo" con estupendas vistas al Suriain. Se llega a él por un sendero que parte de la cima de los buzones siguiendo la cresta sin perder apenas altura. Aquí podéis ver una foto del mismo.

Sin embargo, todo el paraje tiene una magia especial con la luz mortecina del sol que va de caída ya.

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De nuevo bajamos a la ermita para empezar con el camino de regreso.

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Desde aquí baja en teoría un sendero directamente a la pista de Iragi, por donde queremos volver, pero con la nieve no lo encontramos...

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Así pues, volvemos por el camino que hemos subido a la ermita y al llegar a la curva de que hablé antes tomamos aquí el desvío que nos baja hacia el fondo del barranco.

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A nuestra izquierda tenemos las imponentes laderas del Goitean, que al parecer tiene bastantes mejores vistas... Queda pendiente para la próxima.

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Nos despedimos de la Higa de Monreal...

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... y del Urdanaz.

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Y nos introducimos en un bosque precioso.

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Tras un rato de bajada por sendero salimos ya a la pista que nos llevará sin pérdida hasta Iragi. Por aquí discurre el GR 12, aunque no vimos marcas en ningún momento...

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El sol se despide y nos deja bonitos tonos con sus últimas luces.

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El agua fluye con fuerza por todos lados... desde luego, el Arga va a bajar bien lleno...

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Continuamos nuestro camino, ya sin nieve. ¡Cómo se agradece al andar!

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Y al fin, tras casi una hora de bajada, aparece Iragi ante nosotros.

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El paisaje empieza a "humanizarse".

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Hay un pequeño desvío a la izquierda al que no hacemos caso (bueno, Juan Luis parece que le está haciendo caso en la foto, pero es sólo para despistar...).

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La pista se vuelve de hormigón en este repecho final antes del pueblo y hace una gran curva hacia la derecha. Al final de este giro vuelve a tornar a la izquierda y en este punto sale un camino que nos sube directamente al puerto entre las hayas (un poco más abajo salía otra variante que se une a este casi arriba). Por aquí teníamos pensado volver, pero es casi de noche y un paisano que encontramos nos dice que está lleno de barro y no vamos a ver nada y nos recomienda subir por la carretera.

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Así pues subimos los 25 minutos que nos separaban ya del puerto por la carretera, admirando un precioso cielo estrellado y rodeados de hayas a ambos lados. Hay que decir que no nos cruzamos con un solo coche en todo el camino.
A las 19,10 estábamos en el coche. Esto de salir tarde también tiene su encanto por contemplar anochecer por estos bosques tan tranquilos...

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Y esto es todo por hoy. Aquí dejo el mapa de la ruta. En rojo he pintado nuestro recorrido y en verde otras alternativas que barajamos pero que al final no hicimos.

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2 comentarios:

Kepa dijo...

Bonita ruta entre bosques, que quizas son las que más me gustan para los días así, me dio grises.

Veo que sigues desgranando ascensiones por los montes de Navarra. genial

Kepa dijo...

Mirate esto:

http://www.michaelbosanko.com/portfolio8407.html

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Siento no poder contestar muchas veces a los comentarios. Tengo poco tiempo para el blog. De todos modos escribe lo que quieras y si puedo y sé la respuesta a lo que preguntes, te contestaré.

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